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Culpa sexual femenina: como afecta al deseo sexual en pareja

La culpa es una de esas cosas que las mujeres hemos aprendido que debemos sentir cuando se habla de sexualidad. Esta culpa sexual femenina, suele venir acompañada de vergüenza, cuestionamiento, preocupación, e incluso de miedo al deseo o de bloqueos sexuales. La culpa sexual femenina es una de las causas más frecuentes de falta de deseo sexual en mujeres.

Recibimos educación sexual a lo largo de toda nuestra vida, por lo que a lo largo de toda nuestra vida estamos aprendiendo cómo debemos vivir esa sexualidad. Los mandatos sociales, la precepción de nuestro propio deseo como algo indeseable o la carga mental pueden afectar. Si a esto le sumamos una pareja demandante a la que querremos complacer… apaga y vámonos.

Cómo hemos aprendido todo esto

Evidentemente, creo que en pocas ocasiones (al menos en 2026) habremos escuchado que el sexo es algo negativo en si o algo que se debe ocultar. Aunque este discurso está vigente en algunos ámbitos (religiosos y más conservadores, por ejemplo) no es la narrativa social que está ahora mismo en el aire. Todo lo contrario, ahora mismo lo que se respira es un poco menos de prohibición y un poco más de obligación, como si existiera una manera de hacer las cosas bien que es “deseable”.

Y puede parecer que esta perspectiva es más amable por ser contraria a la que veníamos de cargarte de culpa por desear, pero realmente son mismo perro con distinto collar: si antes no debíamos hacer, ahora debemos hacer unas y otras no. Y esta perspectiva es igualmente peligrosa, porque nos mete en la clave de la culpa, pero de manera más velada.

Para que nos entendamos, antes te decían que masturbarte era malo (te quedas ciego, te salen granos,…) y ahora no, ahora te dicen que masturbarse es bueno (hasta aquí todo bien), pero se añade un halo negativo hacia el que no lo hace (si no te gusta el satisfyer eres una rara, algo te pasa, tengo que masturbarme porque es malo que no lo haga…). Y claro, todo esto, como no era difícil ver, también genera culpa.

Antes había culpa porque deseaba cosas que estaban mal. Ahora, hay culpa porque igual no me apetece lo que la sociedad cree que me debe apetecer, porque mis deseos van por otros derroteros. Y claro, me da vergüenza y siento culpa.

Cómo la culpa bloquea mi deseo sexual

La culpa, en general, genera una tensión. Hace que esté pendiente y que me esté machacando, dándome con un látigo invisible en la espalda, que hace que esté a otras cosas.

Si estoy a otras cosas (a lo mal que me siento y lo culpable que soy de no tener ganas, por ejemplo), desconecto de la relación y de lo que ocurre en ella. En definitiva, desconecto de mi cuerpo. Si desconecto, también lo hago del disfrute, del placer, del deseo y de mis ganas. No las estaré cultivando y sentiré que no estoy haciendo nada por solucionar el problema.

Esto alimentará que esta culpa vuelva en esta situación o que incluso pueda ir a más. Y así se crea un círculo en el que la culpa sexual femenina termina afectando directamente al deseo sexual y a la conexión con la pareja.

El mandato de complacer

A todo este jaleo de qué me debe apetecer y qué no, añadimos el factor de nuestra pareja, que (si la hay) es inseparable de todo esto. Si tengo pareja y mi pareja tiene ganas y yo no, es muy fácil caer en el ciclo sin fin y añadir más presión.

Yo no tengo ganas, por el motivo que sea, pero mi pareja sí, y siento que debería tener ganas porque claro en una pareja “es lo que hay que hacer” ¿no? Entonces me cuestiono más y mi pareja sigue teniendo ganas e igual lo intento, pero no me apetece mucho y no sale muy allá y yo no disfruto, y entonces si no disfruto ¿será que no lo quiero? ¿o quizá es que estoy siendo una mala pareja? ¿me irá a dejar porque no tengamos ganas? O quizá incluso mi pareja me dice que debo hacer X cosa porque eso me va a venir bien para mi deseo, porque es algo que “a las mujeres” nos gusta, como si supiera más de mi propio deseo que yo…

Y claro, la tenemos liada.

Este mandato de complacer es una de las causas más frecuentes de bloqueo del deseo sexual en mujeres.

El papel de la terapia sexológica

La culpa es un freno para nuestro deseo, es algo que hace que me cuestione, que me bloquee y que considere que lo que estoy haciendo no está bien. Pero igual que hemos aprendido que esas cosas están bien o mal, también podemos aprender a vivir nuestra sexualidad de manera más amable a través del a terapia sexológica.

En consulta, tanto presencial como online, veo con frecuencia cómo la culpa sexual femenina afecta al deseo y a la relación con el propio cuerpo. A través de la terapia sexológica es posible desproblematizar el deseo y volver a disfrutar de la sexualidad sin culpa ni vergüenza.

Trabajo presencialmente en Asturias y ofrezco terapia sexológica online para mujeres de toda España que estén viviendo culpa sexual, bloqueos o falta de deseo.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿La culpa puede hacer que pierda deseo sexual?

Sí, la culpa es uno de los factores que pueden hacer que el deseo no aparezca y que además vaya a menos con el tiempo. Es como un circulo vicioso que tenemos que romper.

¿Se puede trabajar la culpa sexual en terapia sexológica?

Sí, hacer una terapia desde la sexología te permite revisar todos estos factores y construir una relación más amable con nuestro deseo.

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