Uno de los motivos de consulta más frecuentes en las mujeres, junto con el vaginismo, es la falta de deseo sexual femenino. Muchas expresan que “no tengo ganas de tener relaciones” o que sienten una pérdida de deseo en la pareja. La falta de deseo en mujeres se ha llamado de muchas maneras: falta de apetencia, baja libido… pero hablando llanamente, nos referimos a no tener ganas de mantener relaciones sexuales.
Muchísimas mujeres experimentan falta de deseo en algún momento de su vida, pero es una problemática que aparece sobre todo en relaciones largas y de convivencia. Que esto ocurra no es raro, y no tiene que ver con el hecho de ser mujeres ya que hay muchos hombres a los que les ocurre también (aunque de esto se habla menos y quizá sea un buen melón para otro día), las causas de que haya un bajo deseo sexual femenino y sea algo relativamente generalizado son varias.
De hecho, muchas consultas llegan con preguntas como “¿por qué no tengo ganas de sexo?” o “¿es normal perder el deseo en una relación larga?”.
¿Qué entendemos realmente por deseo?
Antes de nada, tenemos que entender qué es el deseo. Antes decía que el deseo son las ganas, pero es que no siempre se tiene ganas de “todo” y no siempre mis ganas van a aparecer de la misma manera.
Socialmente, parece que siempre debemos tener ganas (o siempre que nuestra pareja quiera, segundo melón), de tener una relación sexual “completa” (con lo mucho que odio este término, pero vendría a ser una relación larga y que incluya la penetración en algún momento, tercer melón para comer) y que tienen que aparecer de manera poco más que espontánea y etérea. Vamos, que ni el viento la toque poco más…
Por supuesto, tener una visión del deseo como esta es encorsetar demasiado nuestras ganas y ponerles unas normas para las que no están preparadas. El deseo puede ser espontáneo, que no sé muy bien por qué pero me apetece, sí… pero también puede ser un deseo trabajado o responsivo, es decir, que aparece como respuesta a algo que he hecho o me han hecho, que he visto, que he vivido o que estoy experimentando, y ese es el más importante porque es el que podemos trabajar.
Causas del bajo deseo sexual femenino
Motivos hay muchos, pero los más frecuentes suelen ser:
- Educación sexual inexistente o insuficiente (no sé qué me gusta, no me conozco, no sé cómo funciona mi deseo…)
- Educastración sexual y mandatos sociales relacionados con el deseo (hay X cosas que son más deseables que otras socialmente)
- Carga mental y estrés (casa, trabajo, familia, hijos…)
- Dinámicas dentro de la pareja (que me pida más de lo que yo puedo darle)
- Autoexigencia (tengo que, tengo que, tengo que…)
- Falta de tiempo de ocio individual y/o de tiempo de calidad en pareja
Estas son algunas de las causas más frecuentes del bajo deseo sexual femenino, aunque cada mujer vive su proceso de manera distinta.
La educación sexual y el deseo
Pero, como no podía ser de otra manera, hay muchas cosas que frenan nuestro deseo. Aunque, a la vez, frenar nuestro deseo es como ponerle puertas al campo.
Y tener que cumplir con las imposiciones sociales, pues también: querer tener deseo y no poder, genera culpa. Tener que hacer una serie de cosas que se consideran “deseables” como sociedad, genera culpa. Tener que complacer lo que quiere el otro, genera culpa. Y creer que tus deseos no encajan con la idea social, también genera culpa. Y al final se ha creado una narrativa de la culpa, que si la juntas con lo que comentábamos más arriba de cómo debe ser socialmente el deseo, apaga y vámonos. No podemos tener ganas prácticamente nunca porque no se nos permite.
Y todo esto tiene mucho de aprendido, pero lo bueno es que si lo hemos aprendido lo podemos desaprender y aprender una nueva manera de llevarlo a cabo.
Carga mental, estrés y demás factores
Si a todo esto que hemos visto, añadimos la carga de trabajo, la carga de tareas domésticas y la percepción desigual de las mismas, la maternidad y crianza de los hijos y la autoexigencia que se nos enseña que debemos tener desde que somos unas crías… pues apaga y vámonos.
¿Cómo vamos a tener ganas de mantener relaciones o recuperar el deseo sexual en la pareja si parece que todo juega en nuestra contra y tengo la cabeza llena de obligaciones, culpa y exigencias? No es que te pase algo a ti, es que no se están dando las condiciones para que tu deseo aparezca. No es que tengas un problema individual: muchas veces la falta de deseo sexual femenino es una respuesta lógica a un contexto de sobrecarga y presión constante.
La falta de deseo sexual femenino no es un fallo personal ni una etiqueta permanente. Pero por suerte, esto se puede trabajar y se puede reaprender a vivir nuestro deseo sin culpa y con gozo.
¿Cómo puedo recuperar el deseo sexual?
Lo primero que tenemos que hacer es saber qué está pasando y que cosas están afectando a tu deseo sexual. A partir de ahí, iremos aprendiendo y desmontando lo que a ti te esté afectándolo y sustituyéndolo por otras cosas: mejor comunicación, cosas que despierten tu deseo tanto individual como en pareja, revisar las ideas que hemos aprendido…
Cada proceso es diferente y único, al igual que lo es cada persona con su deseo sexual.
¿Cuándo buscar acompañamiento sexológico?
Si es un tema que te preocupa o que consideras que lleva tiempo enquistado en ti o en vuestra relación, buscar ayuda de alguien que te tienda la mano puede ser una opción.
Buscar ayuda de un profesional no es algo negativo, significa que te preocupas por tu sexualidad y quieres cuidarla. Igual que si te doliese alguna parte del cuerpo, no dudarías en ir a un médico o a otro especialista, con la sexualidad los especialistas somos los sexólogos.
La falta de deseo sexual femenino es uno de los motivos de consulta más frecuentes en sexología y tiene abordaje terapéutico. Acompaño a mujeres que viven falta de deseo sexual, bajo deseo o pérdida de libido, tanto en consulta presencial en Asturias como en terapia sexológica online para toda España.
Si quieres valorar tu caso, solo estoy a un mail de distancia. Escríbeme y lo vemos con calma.
PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE LA FALTA DE DESEO SEXUAL FEMENINO
Entonces, ¿es normal no tener ganas de tener relaciones sexuales?
Sí, el deseo no es una línea recta perfecta toda la vida, puede variar dependiendo de factores tanto internos y personales, como de la pareja o externos (cansancio, estrés laboral…).
¿Se puede recuperar el deseo sexual en la pareja?
En muchos casos sí, si podemos ver qué está pasando y cuales son las condiciones de nuestro deseo y se trabaja desde una perspectiva sexológica.
¿Cuándo acudir a una sexóloga?
Si la falta de deseo sexual es un problema para ti, te genera malestar o situaciones incómodas en tu pareja y sientes que sola no puedes con ello, podemos abordarlo.
¿Quieres saber más? Contacta conmigo aquí.


